¿Qué tal llevas el orden en tu armario? ¿Tienes un armario cómodo y funcional? ¿Tu ropa está alineada con tu esencia y tu estilo personal?

 

Hoy, vamos a hablar sobre la primera categoría del Método KonMari™: la ropa. Esta suele ser la categoría más fácil de revisar y ordenar. Tengo que decir que todas las categorías tienen su particularidad e interés, pero esta es quizá la que mejor transmita nuestra esencia. La ropa es nuestra segunda piel, es algo que salvo en contadas ocasiones siempre va contigo y, por lo tanto, puede ser un medio para transmitir lo que te hace única, tu personalidad, tu posicionamiento, tus anhelos etc. En ese sentido, desde mi punto de vista tu armario y tu ropa son una extensión de ti. Ojo, todas tus pertenencias de las demás categorías también lo son, pero quizá esta es la más sencilla de entender.

 

Quiero ayudarte a que tengas un armario que te motive a vestirte cada día con gusto, seguridad, y sobre todo, con alegría.

 

 

Pasos previos

 

Si has leído los artículos anteriores ya conoces la importancia de definir los espacios personales, visualizar tu vida ideal y respetar el orden de las categorías (si no lo has hecho ya, te recomiendo infinitamente que lo leas), ¿si?

 

Una vez que hayas hecho estos pasos, te toca preparar tu espacio de trabajo. Si tienes la suerte de tener una casa con una habitación de sobra, pide permiso al resto de los habitantes para que puedas utilizarla en lo que dure el festival del orden. Sino, no pasa nada, simplemente tendrás que comprometerte a terminar las sesiones a tiempo o dejarlo todo recogido para que no moleste al resto. Cuanto más espacio tengas para trabajar mejor, pero no te vuelvas loca, la habitación principal o el salón pueden ser perfectos para esta categoría.

 

Si vas a hacer el proceso por tu cuenta te recomiendo que fijes una fecha en el calendario, como si tuvieras una sesión conmigo (o cualquier otra profesional). Encuentra un día en que estés tranquila en casa y que puedas trabajar unas cuantas horas seguidas sin distracciones. Para que te hagas una idea, mis sesiones suelen durar 5 horas, preferiblemente por la mañana pronto. Cuanto antes empieces mejor, porque a esa hora la mente está más tranquila y estarás más receptiva a escuchar tu corazón.

 

Si tienes peques, personas a tu cargo, un negocio, mascotas o lo que sea, te recomiendo que encuentres a alguien que pueda encargarse de ellas durante ese rato. Se trata de que crees tiempo de calidad para ti misma. Al fin y al cabo, esta es una forma de autocuidado y de respeto hacia ti misma.

 

Antes de la sesión lo único que tienes que hacer es recopilar toda tu ropa en el espacio donde vayas a trabajar. Si no puedes, al menos localízala para que el día de la sesión pierdas el menor tiempo posible sacándolo del los armarios y cajas. Cuando digo toda tu ropa, me refiero también a la ropa sucia, la ropa de otras temporadas, la que tienes en el trastero, en casa de tus familiares, tu segunda casa (si es posible, si no lo tendrás que revisar cuando vayas allí) etc.

 

Te propongo un trato, todo lo que no hayas localizado para el día de la sesión, directamente queda descartado, ¿ok? No me hagas trampas, ¿eh?

 

No, en serio, yo no voy a estar ahí para controlarlo, pero quiero que entiendas la importancia de hacer este trabajo de golpe y a conciencia. Cuanto más serio lo tomes, más efectivo va a ser y menos probabilidades habrá de que vuelvas a la situación anterior.

 

 

Qué pertenece a esta categoría

 

En el artículo en el que expliqué porqué se trabaja por categorías te decía que una manera de ordenar la ropa y no sentirte totalmente abrumada es dividirlo en subcategorías. Si tienes mucha ropa y todavía sientes que los grupos son demasiado grandes, puedes hacer más divisiones.

 

Esta es una propuesta de cómo dividir en subcategorías. Pero siéntete libre de adecuarlo a tus necesidades. Para mí no existe mejor fórmula que seguir la intuición de una misma.

  • Parte superior exterior: abrigos, chubasqueros, gabardinas, blazers, jerseis gordos…
  • Parte superior interior: jerseis finos, blusas, camisas, camisetas…
  • Parte inferior exterior: pantalones, leggins, faldas, vestidos.
  • Parte inferior interior: ropa interior, calcetines, medias, leotardos…
  • Acesorios: gorros, bufandas, pañuelos, guantes…
  • Accesiorios pequeños: gafas, diademas, pendientes, collares, pulseras, broches…
  • Zapatos: botas, zapatillas, deportivas, zapatos, sandalias, chancletas…
  • Bolsos, mochilas y maletas: bolsos de hombro, bandoleras, riñoneras, bolsas de tela, mochilas, bolsas de deporte, maletas…

 

Si tienes tiempo y ganas también pueden entrar en esta categoría, todo lo que tenga que ver con textil*:

  • Ropa específica de deporte y otras actividades: estás se podrían dividir en las subcategorías correspondientes. Por ejemplo, camiseta de correr con las partes superiores internas, el pantalón de correr con las partes superiores externas y las zapatillas de correr con los zapatos. O pueden ser una subcategoría en sí misma.
  • Sábanas y mantas: sábanas bajeras, encimeras, protectoras, fundas de almohada, nórdicos, mantas…
  • Mantelería: manteles y serviletas de tela, delantales, paños de cocina, bolsas de alimentos…
  • Toallas y albornoces: toallas de mano, toallas de cuerpo, albornoces…
  • Alfombras de tela
  • Telas varias: si te gusta coser y tienes telas podrías selecionarlas en esta categoría.

 

 

Elige en base a la felicidad

 

¡Ha llegado el gran día! ¡Emoción máxima! Es el momento de ponerte manos a la obra. Ya tienes toda la ropa sacada de los armarios y cajas y dividida en subcategorías, ¿y ahora qué? Te recomiendo que empieces con un pequeño ejercicio y tengas en cuenta algunos de los recursos que te ofrezco en este artículo.

 

¿Lo tienes? ¿Estas preparada para ponerte delante de toda esa pila de ropas y elegir la subcategoría por la que vas a empezar? Yo suelo recomendar seguir el mismo orden de la lista anterior, pero realmente puedes comenzar por donde quieras. Empieza por la subcategoría que te parezca más fácil.

 

Coge un ropa y acércalo a tu corazón. ¿Cómo te sientes? ¿Qué emociones detectas? ¿Cómo son los recuerdos que te trae? ¿Qué te gusta de ella? ¿Te hace feliz?

 

Sino te hace feliz del todo, ¿crees que podrías encontrar algo parecido pero que cumpla todos los requisitos para que sea la prenda perfecta?

 

En caso de que no te haga feliz te recomiendo que lo dejes ir. Las pertenencias que no producen felicidad están ocupando un espacio valioso que podría estar libre para otro tipo de pertenencias que tengan más sentido para ti, o simplemente para que puedas reflexionar sobre lo que realmente quieres y necesitas.

 

Intenta ser lo más sincera posible contigo misma. Cuando tienes a alguien que te asiste es más fácil. Mi papel como asistente es escuchar de manera activa, hacer de espejo, reflejar las posibles incoherencias entre lo que dices y lo que transmiten tus gestos, ayudarte a reflexionar… Pero si decides hacerlo por tu cuenta, es igualmente perfecto, simplemente requiere más presencia y compromiso. Tú puedes, te lo digo de corazón.

 

Este proceso lo tienes que repetir con cada una de las prendas. No te dejes llevar por la pereza o el pesimismo. Poco a poco, una prenda por vez, verás que cuanto más avanzas más desarrollado tendrás tu detector de felicidad.

 

Si en algún momento no sabes lo que sientes o te ves que te estás bloqueando, aparta esa prenda y déjala para el final. En este artículo profundizo sobre ello. De todos modos, si no lo ves claro, no te preocupes. Si te quedas más tranquila puedes guardarlo con el resto de cosas que te hacen feliz. Verás que el tiempo pone cada cosa en su lugar.

 

 

Agradece antes de desechar

 

Uno de los hábitos más importantes del Método KonMari™ es agradecer antes de dejar ir cualquier objeto. En la cultura japonesa creen que todos los objetos, al igual los seres vivos, tienen un alma. Por lo tanto, mediante el agradecimiento estás mostrando respeto, y al mismo, lo estás liberando.

 

Creas o no en ello, mostrar agradecimiento es un pequeño ritual que te ayudará a desprenderte de los objetos con mayor agilidad, y además, conecta con la abundancia. Yo no soy una persona creyente, pero cuando dejo ir alguna de mis pertenencias y digo esta frase dentro de mi, siento que hago un acto de confianza hacia la vida:

 

Gracias … (el objeto que sea) por haber estado a mi lado durante este tiempo y … (haberme dado calor, haberme dado confianza, ayudado a sentirme especial, bonita… lo que quieras). Ahora te dejo ir para que puedas transformarte y sigas aportando algo a quien lo necesite o vuelvas a mí de forma diversa”

 

De esta manera, confío en mi misma, en que seré capaz de conseguir lo que quiero y necesito, que tengo los recursos necesarios para crear la vida que deseo y trabajo el merecimiento. Confío que la vida me proveerá en sus diversas formas. Es un acto de fe, pero a mi me ayuda y me da tranquilidad. Espero que también para ti sea útil.

 

¿Qué tal vas? ¿Hacemos un descanso? No quiero saturarte de información. En el próximo artículo hablaremos de cómo ordenar esta categoría. ¿Podrás aguantar las ganas durante una semana? Si no es así, si por casualidad ya estás con el proceso, escríbeme y encontraremos una solución. De lo contrario nos vemos la semana que viene, ¿si?

 

Un abrazo fuerte

 

*Todas estas sugerencias también se podrían revisar y ordenar como primera subcategoría de la categoría Komono

 

 

📸 @anotherlovely
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