Este será el último artículo del blog de este año 2020, el año más surrealista y distópico de los que hemos vivido hasta ahora. Precisamente por ello, por la carga raruna que ha tenido, me parece interesante contarte algunos de los hábitos o costumbres que vengo practicando desde hace tiempo, que me ayudan a cerrar año y empezar el siguiente con otra energía.

 

Aprovecho este artículo también para mostrarte y agradecer algunas personas o recursos que me han ayudado a crecer y sentirme cada día más en paz conmigo misma.

 

 

1// REVISAR EL AÑO, PONER EN VALOR TU DESARROLLO E ILUSIONARTE POR LO QUE VIENE

 

Si eres emprendedora, empresaria o te interesa tu desarrollo personal estoy segura de que dedicarás un tiempo a revisar cómo ha sido el año y valorar lo que has conseguido en los diferentes ámbitos de tu vida. Es probable que también marques unos objetivos que te ayuden a conseguir futuros éxitos. Tengo que decir que a mí esto de los “objetivos” es algo que me chirría bastante porque lo asocio con la presión, con tener que salir forzosamente de mi zona de confort, la angustia de no saber etc.

 

Puede que sean creencias limitantes personales, pero en todo caso, me ayuda muchísimo plantearlo desde una perspectiva más ligera, es decir, intentar conectar con aquello que me ilusiona (independientemente de si lo veo factible o no en este preciso momento).

 

Existen millones de recursos que ayudan a poner todo esto en práctica, pero quiero mencionar aquellos con los que yo he experimentado y me han funcionado:

 

– El recurso gratuito de “La llave” de OyeDeb junto a otros emails en los que propone ejercicios para cerrar el año. Es un ejercicio super sencillo de hacer, explicado ligero y a la vez profundo por Deborah Marín que tiene un don para hacer reflexionar a las personas. Te recomiendo que te inscribas a su newsletter ya.

– El curso “Ten un Puto Plan” de Noe Gil. Desde un punto de vista más empresarial te ayuda a organizar tu año y tus objetivos (o ilusiones) con sentido y coherencia.

– La papelterapia de Charuca. Sabes que soy una amante fiel de las agendas de Charuca. En ellas encontrarás diferentes ejercicios que te ayudarán en tu desarrollo personal (o empresarial) y justo al final de la agenda o al comienzo de la nueva, tienes ejercicios para que puedas cerrar el año y comenzar el nuevo. Si quieres seguir profundizando en los ejercicios también te recomiendo su libro “Jefa de tu vida”.

 

 

2// REVISAR MI CASA

 

Por supuesto, como consultora KonMari®️, para mí es super importante revisar el estado de mi casa antes de terminar el año. Si ya has realizado el proceso KonMari®️ completo, revisar cada categoría será muy sencillo, pues sabrás exactamente lo que tienes, cuánto y el estado y la ubicación en la que se encuentra.

Esta revisión te ayudará a constatar que todas tus pertenencias están alineadas con la persona que eres en este preciso momento y soltar lo que haya quedado desfasado de alguna manera. Cuidar de tu hogar o de tus pertenencias es una manera de cuidarte a ti misma, y viceversa.

Suelo aprovechar este momento para hacer una valoración de todo lo que he conseguido transformar en mi casa para que sea más acogedora y afín a mis necesidades y estilo de vida. También hago una lista de las cosas que quisiera cambiar o mejorar en un futuro próximo.

Si todavía no has hecho el proceso KonMari®️ es el momento perfecto para comprometerte contigo misma, poner una fecha concreta y dar los primeros pasos hacia ello. Recuerda que no tienes porqué hacer este camino sola. Tengo a tu disposición mi servicio Esentzia home joy en versión presencial y online para acompañarte en tu proceso.

 

 

3 // REALIZAR UNA LIMPIEZA PROFUNDA

 

Soy super fan de hacer una limpieza profunda en esta época del año. Tal y como te comentaba en el artículo sobre la diferencia entre el orden y la limpieza, son dos procesos completamente distintos. Por lo tanto, necesitan de una gestión y tiempo diferente. Si te soy sincera a mí, en mi día a día, me apasiona ordenar pero limpiar… es otro tema. Lo hago igual porque beneficia a mi bienestar, pero me da una pereza infinita.

 

Sin embargo, la limpieza profunda de final de año lo vivo con una energía distinta. En mi caso conecta con la esperanza, las ganas y la confianza de que pase lo que pase, el futuro que me espera será mejor que el año pasado.

 

Así que cuando le abra las puertas de mi hogar al año nuevo quiero que se encuentre con un espacio que transmita amor, cuidado, ligereza y frescura.

 

 

4// HACER ACTIVIDADES PLACENTERAS

 

Últimamente estoy intentando dar más valor y espacio a las actividades que me ayudan a desconectar de lo productivo y conectar con la parte más disfrutona. En ese sentido, las navidades pueden ser un momento ideal porque suele ser un periodo de vacaciones o con muchos días festivos de por medio.

 

En el caso de mi familia, hemos hecho la apuesta de que las navidades dejen de ser un periodo de opulencia o despilfarro. Al contrario, los últimos años lo hemos festejado de manera muy sencilla y sin la carga del compromiso.

 

Esto me da la oportunidad de tener más tiempo para mi y dedicarlo a las actividades que me gustan, que curiosamente a menudo revierte en el bienestar de mi familia (por ejemplo, me encanta cocinar dulces saludables que luego comemos entre todos. O este año me gustaría sacar la cámara y tener por fín alguna foto familiar bonita -veremos si me atrevo-).

 

 

5// LAS 4 P.

 

Esta es una propuesta que he aprendido recientemente y me ha parecido super revelador para aumentar el entusiasmo en cualquier ámbito de tu vida. Es una propuesta de Bruno Lomele, a quien he mencionado varias veces en este blog porque con él aprendo muchísimo sobre cómo gestionar la vida en general, y en particular, sobre cómo cuidar/crear relaciones de una manera más respetuosa y amorosa.

 

Bruno es un hombre grande (en todos los sentidos), con un pelo y una barba indomables, que se hace querer desde el minuto 1 en que lo conoces. Es inevitable. Como es inclasificable en cuanto a formación y profesión, usaré su propia definición: maestro de las artes marciales de las relaciones amorosas (amor entendido en su sentido más amplio, no – sólo- amor romántico).

 

Con él reflexionaba sobre cómo a veces el entusiasmo se me escapa entre los dedos, cómo a veces la vida y mis propios límites me superan y acabo yendo en piloto automático por pura supervivencia. Me he dado cuenta de que cuando esto sucede pierdo la alegría y la motivación, incluso hacia aquello que más feliz me hace.

 

Según Bruno, esto es normal y nos pasa a todas las personas. De echo, cultivar el entusiasmo se ha convertido en algo extraordinario. Precisamente para ello, me propuso un ejercicio super sencillo: “las 4 P”.

 

Se trata de que todas las semanas hagas mínimo una actividad para ti misma que cumpla estos cuatro requisitos:

 

· Pequeño: que sea una acción pequeña, nada complicado o difícil de ejecutar. Acciones que tenemos al alcance de la mano, que probablemente hagamos en nuestro día a día sin prestarle demasiada atención ni intención. Por ejemplo salir a caminar, ponerse unos minutos al sol, desconectar del móvil y charlar con una persona querida

· Puntual: no pretendas convertirlo en un hábito, aunque si le coges el gusto podría acabar siéndolo. Pero se trata de quitarle toda la carga de tener que ser constante en ello y verlo más bien como un juego o un experimento.

· Preciso: Tiene que ser una acción definida. Nada de “me voy a dar una vuelta por ahí, a donde sea…”. Piensa en un plan pequeño, puntual y muy concreto para ti misma. Por ejemplo, voy a ir caminando hasta la primera playa de Donostia para poder meter los pies en la mar. Cuanto más preciso sea mejor.

· Sin pretensiones: intenta no ponerle ninguna carga positiva o negativa a la experiencia. Da igual si el plan no es lo que esperabas, si no lo has disfrutado tanto como pensabas o no te ha acompañado la persona que querías. Se trata de valorar simplemente el hecho de haberlo llevado a cabo.

 

Manteniéndote constante en actividades que tengan estas características, poco a poco irás disfrutando más, aumentando tu amor propio y el entusiasmo hacia la vida.

 

¿Y tú, tienes alguna costumbre, hábito o ritual de cierre anual? Si te animas me encantará leerlo en los comentarios y que entre todas podamos nutrir esta lista.

 

Un abrazo

Sara

 

P.D. ¿Mi plan imprescindible para empezar el año tonificada y llena energía…? La mañana del 1 de enero ir a bañarme al mar y coger mínimo 7 olas.

 

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