Revisar y ordenar tu hogar con el método KonMari® puede acercarte a la vida que deseas, a esos sueños que quieres que se hagan realidad. Empezando desde lo cercano, lo que en este momento es real y tangible para ti, podrás construir el hogar que anhelas y, desde ahí, poner foco y presencia en el resto de ámbitos de tu vida.

 

Para mi el hogar es nido, refugio e intimidad. Es el lugar por excelencia donde puedes ser tú misma. Tú misma entre los demás, sin miedo al juicio o al condicionamiento. Por ello creo que es tan importante que tu casa esté alineada contigo y que transmita tu personalidad, esos detalles que te hacen tan tú.

 

Creo que algo en común que tenemos todas las personas que nos sentimos atraídas por el orden y en especial por el método KonMari® es la sensibilidad hacia los ambientes: cómo es un espacio, qué energía o humor hay en él, quienes conviven, los objetos que hay en ese espacio, la distribución…

 

Y es precisamente esa sensibilidad hacia el entorno la que te va a dar la motivación para poner la casa patas arriba con idea de revisar y seleccionar los objetos que realmente tienen sentido para ti.

 

El proceso de revisar una por una todas tus pertenencias te dará también información sobre cómo es tu vida en este momento y a definir cómo quieres que sea en un futuro relativamente cercano.

 

Si estás interesada en el crecimiento personal (estoy segura que sí, sino no estarías aquí), apuesto que en más de una formación te han hablado de la importancia de las palabras. Las personas que tienen una conciencia elevada saben que la palabra crea realidades y, por lo tanto, hay que cuidar lo que soltamos por la boca. Mi percepción es que la relación que tenemos con nuestros objetos también determina nuestra realidad. Dependiendo de cómo tratamos nuestros objetos, los mensajes que les enviamos, propiciamos unos escenarios u otros.

 

Quizá todo esto suena un poco vago, abstracto, demasiado hierbas… Voy a intentar aterrizarlo con algún ejemplo.

 

Imagina que entras en tu casa y cada vez que estás en ella tu ojos, tu mente, van de un lado a otro detectando sin querer todo lo que sientes que está fuera de lugar: la ropa que todavía no has recogido, las facturas que se te acumulan en diferentes puntos de la casa… Vas a tomarte un café y en vez de coger una taza gustosa eliges la que te han dado de promo en el supermercado…

 

¿Ves por dónde voy? ¿Cuál es tu discurso interno? ¿Qué conversación tienes con tus objetos? Algo tipo…

 

‘Por fin, ¡ya estoy en casa, qué ganas tenía! ¡Vaya día intenso que hemos tenido en el curro! Voy a cambiarme de ropa y prepararme un café antes de seguir con la faena… [De camino a tu habitación] ¡Uy! tengo que recoger la ropa que lleva amontonada días y se me va arrugar toda. ¿Dónde estará el jersey de casa?… Ummm y estas facturas… nota mental: esta semana sí o sí las tengo que meter en su carpeta… [Entras a la cocina] Ay la cocina, está abarrotada, ¡qué agobio!Bueno voy a prepararme un café que se me hace tarde y todavía me quedan muchísimas cosas por terminar… [Te preparas el café, abres el cajón y coges la taza que tienes a mano] ¡Pero mira que es fea esta taza! Estos colores estridentes, estas frases hechas… Cómo me gustaría ser como esas de Instragram, que siempre se toman su té matcha en tazas preciosas…’

 

Como ves todo este discurso tiene un sottofondo de agobio, escasez, disgusto…

 

Creo que si estás aquí es porque con más o menos frecuencia te encuentras en escenarios parecidos como el que te he contado arriba y sientes el anhelo de transformar tu hogar. Puede que necesites un cambio radical o simplemente afinar ciertos detalles, conocerte un poquito más en profundidad o encontrar la armonía entre lo práctico/lo bello, lo tuyo/lo de los otros…

 

Puede que hayas hecho tus pinitos, hayas probado diferentes formas de orden, quizá hayas leído libros sobre el tema e incluso intentado poner en práctica el método KonMari®.

 

Pero SPOILER ALERT! Sin una visión de conjunto, si no sabes por dónde empezar, si vas ordenado de un lado a otro sin un sistema, si tu cabeza va 3 pasos por delante de lo que realmente tienes que hacer… Te vas a fundir.

 

Así es imposible tener la casa ordenada. Te entrarán las dudas, llegará una crisis, la vida creará interferencias y te vas a agotar. Lo he visto una y otra vez.

 

Cambiar esta situación está en tus manos y te prometo que es más fácil de lo que parece. Eso sí, hay que trabajar y comprometerse con una misma, pero los pasos a dar son sencillos y el camino mucho más ligero (especialmente si te dejas acompañar por una profesional).

 

Para pasar a la acción lo primero es visualizar a dónde quieres llegar, ¿cómo es tu vida ideal? ¿cómo es la casa de tus sueño? ¿y tu día a día? ¿qué le pides a la vida? Si estas suscrita a la newsletter habrás podido descargarte un workbook que te ayudará a ponerle palabras concretas (o crear una imagen si eres más visual). Si no te has inscrito todavía, hazlo en cuanto acabes de leer este artículo ^_^.

 

La magia de este ejercicio es que no tiene porqué ser realista. Tómalo como un juego sin cargarlo de expectativas, juicios o miedos. Una vez acabado ya tendrás tiempo de sacar tus conclusiones, pero ni siquiera haría falta, porque durante el proceso KonMari® vendrán ellas solas. Ordenar tu casa con el método KonMari está lleno de momentos ‘ajá’.

 

Una vez hecho el ejercicio (y otros que te propongo cuando te inscribes a la newsletter), es el momento de revisar, seleccionar y ordenar cada categoría. Te recuerdo que es importante que mantengas el orden de las categorías (ropa, libros, papeles, komono y objetos sentimentales) ya que están organizados desde lo más fácil a lo más complicado.

 

Revisar y seleccionar todas tus pertenencias siguiendo las categorías KonMari® te permitirá quitarte mucho lastre de encima. No sólo a nivel material (toda la ropa y trastos que vas a quitar) sino también a nivel emocional. Es como si revisando y eligiendo los objetos que te hacen feliz, de alguna manera también estuvieras deshaciéndote de las capas y capas lastre emocional, de creencias limitantes, personajes que has construido en algún momento de tu vida pero que ya no necesitas…

 

En mi propio proceso y con las personas que he acompañado, he visto cómo los objetos que poseemos y la manera en que los tratamos, casi siempre son reflejo de cómo te sientes tú misma, de cómo te quieres y cómo te cuidas.

 

Quiero aclarar que no se trata de que tengas todo lo que deseas ya mismo. En lo que a la casa se refiere puede que en este momento no puedas tener la casa que deseas, o no puedas permitirte hacer una obra o cambiar tu armario por completo. No se trata de eso.

 

Para mi lo más importante del proceso KonMari® es que te da la oportunidad de poner conciencia, conocerte en profundidad, poner en valor aquello que quieres mantener y lo que quieres cambiar.

 

Ya sólo haciendo esto te prometo que sentirás un amor hacia tu hogar y tus objetos que antes jamás habías sentido. Vas a poner lo pies en la tierra, aceptar tu realidad y desde esa base estable, ya irás cambiando lo que necesites en la medida en que te sea posible.

 

Pero para ello, necesitas dejar de posponer ese momento, dejar de huir de ti misma y hacer el trabajo de manera efectiva. Sólo poniendo luz o conciencia a tus pertenencias podrás transformar tu casa en hogar.

 

Ese es mi mayor deseo para ti.

 

Un abrazo 💕

Sara

 

 

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